Fantasía heroica. Pinceladas de ensueño (3 de 3)

paisaje de ensueño

La prosa de Robert E. Howard está dominada por paisajes lóbregos, coloridas descripciones de ensueño y, sobre todo, por frases de poder que (en palabras de Fritz Leiber) cualquier escritor ambicioso debería evitar. Frases como “símbolo de muerte y horror”, “la Torre de la Muerte”, “el altar negro” son recursos pobres en cualquier texto con aspiraciones literarias. Pero en la pluma de Howard, estas frases funcionaban. Quizás por eso muchos otros escritores de fantasía heroica han intentado, sin éxito, imitar la prosa del autor tejano.

Paisajes lóbregos, coloridas descripciones y frases de poder dominan la prosa de Robert E. Howard #REH. Clic para tuitear

Citamos a continuación los rasgos más relevantes de la prosa de Howard en relación al género de fantasía heroica:

En cuanto a la expresión:

  • Soporte textual en forma de relato breve. Esta característica vino determinada por el requisito editorial de las revistas pulp.
  • El relato breve exigía un estilo narrativo directo, sin largas descripciones. Consecuentemente, el lector se sumergía en la acción desde el primer momento.
  • Empleo de verbos dinámicos.
  • Uso adecuado de figuras de dicción: metáfora, personificación, onomatopeya y aliteración.

En cuanto al contenido:

  • Desarrollo de ambientes y culturas primitivas o medievales. Su descripción forma siempre una base lógico-contextual donde se desarrolla la historia.
  • Presencia de elementos sobrenaturales, mágicos o divinos, normalmente simbolizados bajo la forma de seres extraños o practicantes de saber arcano. A menudo son los antagonistas del héroe.
  • Personaje principal individualista. Se mantiene su calidad heroica al triunfar frente a la adversidad y poseer un propio código de conducta orientado hacia el bien.
  • Adjetivación orientada a crear impactantes efectos cromáticos.
conan bart sears

Conan, según Bart Sears

Las citadas características están, desde luego, sujetas a variaciones, especialmente en lo referente a la Fantasía Heroica que se escribe en la actualidad. Mas resultan adecuadas para el nacimiento del género en Norteamérica durante el primer tercio de siglo XX. No todas son una elaboración original de Robert E. Howard o de la demanda editorial de los pulps de la época. Algunas características pueden encontrarse en géneros literarios antiguos al igual que en determinadas obras y autores contemporáneos. Comentaremos las principales influencias que afectaron al nacimiento de la Fantasía Heroica, influencias que en ocasiones resultan coincidentes con los citados rasgos de nuestro género y no meras imitaciones por parte del autor.

En palabras de Javier Martín Lalanda, la Fantasía Heroica es “un género que hunde sus raíces en el pasado, apoyándose en conceptos derivados de la mitología y de la épica”. De ello se infiere que en su gestación han intervenido textos pertenecientes a diversos géneros, convirtiendo así a la Fantasía Heroica en un producto resultado de la combinación de varias convenciones literarias. Martín Lalanda continúa describiendo tales influencias que, repartidas en un vasto margen temporal, serían las siguientes:

 

  • La existencia de un amplio bagaje cultural que comprende textos tanto orales como escritos, en los cuales se hace referencia a lo divino y sobrenatural. Son textos pertenecientes a la épica mesopotámica (como el poema Enuma Elish), griega (La Odisea) y nórdica (Eddas), entre otros. Los modelos expuestos en estos textos sincretizarán, durante la Edad Media, las figuras heroicas que en ellos se describen, especialmente debido a la fuerza de la tradición céltica. El modelo de luchador esforzado y valiente pasará de este modo a presentarse bajo el metálico atavío del caballero errante, paradigma de todo lo bueno y justo. Podemos apreciar cómo la Fantasía Heroica bebe de estos modelos para formar cuatro de sus características ya citadas: la presencia de elementos sobrenaturales; el talante heroico del protagonista; la ambientación antigua y medieval; y el empleo de figuras retóricas, en especial la metáfora y la personificación (como los kenningar escandinavos).
  • Dentro de la época moderna surgen dos importantes autores que darán un fuerte impulso a los antecedentes de la Fantasía Heroica: Alfred Lord Tennyson (Idylls of the King [1859]) y William Morris (The Well at World’s End [1896]). Ambos contribuyeron al resurgimiento de la literatura artúrica y al empleo meticuloso de una retórica evocadora de tiempos pasados, respectivamente. Pero el intenso individualismo que caracteriza a los personajes de la Fantasía Heroica vendrá determinado por la obra de Jack London (The Star Rover [1915]), mientras que el tema de la aventura máxima llegará de la mano de Henry Rider Haggard (King Solomon’s Mines [1887]). Con los citados autores nuestro género tomará prestado la brutal independencia del protagonista heroico; la vivencia de aventuras trepidantes; y la inclusión de matices arcanos.

 

Muchas fueron las influencias en la prosa de Robert E. Howard y, consecuentemente, en el nacimiento de la Fantasía Heroica. La literatura de London influyó decisivamente en Robert E. Howard. The Star Rover fue particularmente reveladora, pues le inspiró para escribir su ciclo de memoria racial. La Fantasía Heroica queda definida como un sincretismo de diversas tradiciones literarias e históricas filtradas a través de la obra de un determinado autor y su transmisión por medio de las revistas pulp. El resultado es un género propio y totalmente moderno que muchos críticos y especialistas han intentado definir con mejor o peor fortuna; baste señalar la acertada reflexión de Fernando Savater, que sitúa a la Fantasía Heroica en un pasado que

 

… suele revestir los rasgos propios de la Edad Media europea o de los grandes imperios latinos y orientales; es decir, fuerte jerarquización social, ética heroica y caballeresca, presencia constante de una cosmología mágica y mitológica, gran diversificación de peculiaridades entre los distintos pueblos, incertidumbres geográficas que dan lugar a descubrimientos de razas o países ignorados, violencia cotidiana cuya espectacularidad sanguinaria se asume sin escándalo hipócrita.

 

La Fantasía Heroica anglosajona actual ya no recoge la mayoría de los rasgos apuntados. Más bien se repite a sí misma hasta extremos incongruentes con lo que pretende comunicar y huye, por lo general, de cualquier pretensión artística. Pero es en España donde la Fantasía Heroica más pura, es decir, la que sigue los pasos de Robert E. Howard, goza de una mayor aceptación entre el público, especialmente en el mundo del comic-book, soporte donde el género ha sido mejor tratado. Tal vez el umbral del siglo XXI depare nuevos autores, nuevas obras e incluso nuevos géneros literarios vinculados al gigantesco panorama de lo fantástico, pero siempre debiendo mucho a la figura de un muchacho tejano que no merece ser olvidado.

 

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