Fantasía heroica. El nacimiento de Conan (2 de 3)

conan

Antes de Conan

En el número de julio de 1925, Weird Tales publicó un relato breve escrito por un joven autor tejano: Robert Ervin Howard (1906-1936). Llevaba por título “Spear and Fang” y su argumento giraba en torno a un hombre de tiempos prehistóricos viviendo extrañas aventuras con el fin de rescatar a la mujer que ama. El argumento recuerda a la novela Helvgor du Fleuve Bleu, de J.H. Rosny, que sería publicada cuatro años después. La obra de Rosny carece de elementos fantásticos, pero su presencia puede suponer un germen añadido al origen de la Fantasía Heroica.

La ambientación y el estilo narrativo, flamante y directo, eran nuevos para los lectores de Weird Tales, acostumbrados a las andanzas de personajes muy humanos, aunque poderosos, enfrentados a situaciones sobrenaturales enmarcadas en un tiempo relativamente reciente. De este modo, “Spear and Fang”, que caracterizaba a un protagonista oriundo de una cultura salvaje y capaz de enfrentarse a cualquier situación que requiriese una fuerza y destreza extraordinarias, puede considerarse un tímido precursor del género que nos ocupa.

A partir de 1925, Robert E. Howard continuó publicando relatos para Weird Tales. Sus personajes se desenvolvían en entornos históricos (Howard gustaba de reescribir la historia como fuente para sus relatos), como fue el caso de Bran Mak Morn, guerrero picto protagonista de una serie de relatos que desarrollaban la defensa de sus tierras altas de Caledonia contra la invasión romana durante el siglo III d.C. El primero de ellos, “The Lost Race”, fue su segunda aportación a la revista, publicándose en enero de 1927.

The Shadow Kingdom

Ilustración de Hugh Rankin para “The Shadow Kingdom” (agosto de 1929)

Llega un rey a caballo

Dos años más tarde, en agosto de 1929, apareció “The Shadow Kingdom”. Era un texto de unas trece mil palabras. En él se describía un personaje de cultura bárbara, pero que reinaba sobre una ciudad de ensueño capital de un continente imaginario: Thuria. Howard tomó este nombre de una de las lunas de Marte perteneciente a la ficción de Edgar Rice Burroughs (1875-1950). El rey, Kull de Valusia, fue el verdadero pionero del género de Fantasía Heroica por ser un personaje semejante a los ya descritos, y por el hecho de protagonizar un relato en el que se combinaban la acción con la magia, todo ello dentro de un detallado trasfondo imaginario. Debido a la presencia de ambos elementos – acción y magia -, elementos que habrán de repetirse en tantos otros relatos, la Fantasía Heroica fue posteriormente bautizada con otro nombre más especializado: Espada y Brujería (término acuñado por Fritz Leiber en 1960). Es corriente entre los críticos actuales considerar a la Espada y Brujería como un subgénero de la Fantasía Heroica; mientras que el primero solo se limita a contar eventos perfilados por la presencia de la acción y la magia, el segundo engloba textos con una carga densa y variada de elementos fantásticos.

También al personaje Kull pertenece la historia “By This Axe I Rule!”, relato que fue rechazado por Adventure y Argosy en 1929 debido a su carencia total de elementos fantásticos. A pesar de situarse en el continente de Thuria, su argumento narra poco más que un heroico combate entre el rey y una banda de asesinos que intentan acabar con su vida en sus propios aposentos. Sin embargo, este relato será de suma importancia para la creación del personaje más representativo de Howard, como más veremos adelante. De las once historias del rey Kull, sólo tres fueron publicadas en vida del autor: “The Shadow Kingdom” (1929); “The Mirrors of Tuzun Thune” (1929); y “Kings of the Night” (1930). En este último aparece Kull junto al ya mencionado Bran Mak Morn.

De grandes tristezas y grandes alegrías

A finales de 1931, Howard vivió una temporada de completa inactividad literaria. Por aquellas fechas hacía ya tiempo que se había convertido en un escritor profesional y necesitaba publicar con cierta constancia para percibir unos ingresos estables. Aprovechó la ocasión para tomarse  unas vacaciones y viajar a través de las llanuras de Texas hasta la frontera de México, en Río Grande. Allí, mientras disfrutaba de comida española y de la conversación con los lugareños, tuvo una idea: escribir una serie de relatos fantásticos de cariz prehistórico, pero no en una tierra quimérica como Thuria, sino en un mundo que implicara en su creación una cuidada investigación histórica. Decidió establecer una línea vital del personaje  protagonista – que  aún no había  sido creado – con  el objeto de conferir a la serie una mayor coherencia interna. Por lo tanto, de regreso a su hogar en Cross Plains, inició la composición de un breve ensayo, que pretendía ser la historia de su mundo, titulado “The Hyborian Age”. En él asumió la existencia del continente hiborio, una gran masa de tierra dividida en grandes provincias semejantes  en nombre y cultura a las  del mundo real antiguo y alto-medieval. Estos parajes preñados de misterio y aventura formarían el punto de enlace de una larga serie de relatos, la mayor parte de ellos publicados en Weird Tales; y puesto que el relato “By This Axe I Rule!” había sido rechazado, emprendió la tarea de reescribirlo, pero en esta ocasión insuflando en él un importante elemento mágico y sobrenatural para convertirlo en el primer relato de la serie. Y desde luego, el personaje de Kull debía ser cambiado por otro con un nombre más afín al aroma pseudohistórico del mundo hiborio.

Red Nails

Portada de “Weird Tales” (julio de 1936) donde apareció publicado uno de los últimos relatos de Howard.

La reescritura de la historia protagonizada por Kull triunfó en Weird Tales. Se publicó en diciembre de 1932 bajo el título “The Phoenix on the Sword”. El nombre del personaje principal – el bárbaro que sustituyó a Kull – fue extraído del mundo celta, concretamente de la nomenclatura antiguo-irlandesa. Por ello, llamó al protagonista de su nuevo relato Conan y a su tierra natal, situada al norte del mundo hiborio, Cimeria. Según el biógrafo de Howard, Lyon Sprague de Camp, el topónimo fue sacado de la neblinosa tierra occidental que Ulises, en La Odisea, visita en su viaje hacia Ítaca. Sin embargo, durante la era victoriana inglesa, Cimmeria fue el término, un tanto romántico, con el que se designaba a Gales; en la lengua nativa, esta tierra se denominaba Cymru. Howard pudo haber conocido este último dato y emplearlo como un elemento aglutinador para su mundo hiborio.

El éxito de este nuevo personaje fue rotundo entre los lectores de Weird Tales, y durante 1932 hasta su muerte en 1936, Howard escribió veintiún relatos ambientados en el mundo hiborio y protagonizados por Conan. Citemos “The Tower of the Elephant” (1933), “Queen of the Black Coast” (1934), “The People of the Black Circle” (1934) y “Red Nails” (1936). Se formó así una auténtica saga literaria que, junto a otros relatos del autor, constituyó la piedra angular para la Fantasía Heroica, reuniendo en ella los elementos imprescindibles que debe poseer una historia perteneciente a este género.

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